Vivir en Valencia: las fiestas que no debes perderte

Vivir en Valencia es sinónimo de comer deliciosas paellas, acercarse dando un paseo hasta la playa cualquier día del año y disfrutar de sus fiestas, como son las famosas fallas. A punto de celebrarse, este año tendrán lugar del 15 al 19 de marzo y la ciudad se llenará de luces por unos días, con millones de bombillas en las calles y la quema de representaciones de cartón.

Autor: Daniel
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  • 23 febrero, 2017

Vivir en Valencia es sinónimo de comer deliciosas paellas, acercarse dando un paseo hasta la playa cualquier día del año y disfrutar de sus fiestas, como son las famosas fallas. A punto de celebrarse, este año tendrán lugar del 15 al 19 de marzo y la ciudad se llenará de luces por unos días, con millones de bombillas en las calles y la quema de representaciones de cartón.

Los que habitan en Valencia se sienten orgullosos de esta famosa tradición que se acerca a la actualidad con ironía y que divierte tanto a mayores como a pequeños. Estas pequeñas obras de arte, consumidas por las llamas en apenas unas horas, son uno de los motivos por los que las Fallas ostentan desde el año pasado el título de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, que concede la Unesco.

Pero vivir en Valencia no es sólo disfrutar de las fallas una vez al año, sino sentir las fiestas como propias para entender los orígenes de esta ciudad llena de vida.

San Vicente Ferrer

El segundo lunes de Pascua se celebran las fiestas de San Vicente Ferrer, patrón de la ciudad. Si decides venir a este lugar, debes saber que el Santo es uno de los personajes más conocidos de esta tierra por su gran influencia en la época como político, teólogo, filósofo e intelectual. Es costumbre visitar su casa natal y que en distintos puntos de la ciudad se realicen pequeñas representaciones de los milagros que se le atribuyen. “Els Milacres” son contados por niños de menos de 13 años, en valenciano y recitando verso.

Corpus Christi

Más allá de la raíz religiosa de esta fiesta, vivir en Valencia es tener en cuenta el pasado para entender el presente. El origen de esta celebración comienza en 1263 y casi un siglo después, en 1355, es cuando el obispo de Valencia de la época pone en marcha la procesión. Actualmente, un hombre apodado “El Capellá de les Roques” invita a la gente que elige vivir en Valencia a formar parte de la fiesta mientras pasea a caballo, los mozos interpretan música popular en las principales plazas, las procesiones sacan las imágenes religiosas a las calles en curiosos carruajes y los “enanos y cabezudos” danzan con alegría.

La Virgen de los Desamparados

El segundo domingo de mayo La Geperudeta o Virgen de los Desamparados recibe honores de su ciudad con misas, procesión y el traslado de la figura, una tradición seguida por distintas generaciones de familias que al vivir en Valencia sienten devoción por la patrona. Esta Virgen fue coronada en 1923 frente a los Reyes de España y destaca por su postura cabizbaja.

Las hogueras de San Juan

Como es tradición en las zonas costeras, la noche del 23 al 24 de junio se encienden hogueras en la playa y se recuerda a San Juan. Hay que pedir deseos para una nueva etapa, que se quema entre las llamas en forma de papel escrito. El olor a “pescaíto frito” también inunda el paseo marítimo. Vivir en Valencia también es sinónimo de intensos sabores, olores y experiencias.

Gran Feria de Valencia

Tras el inicio del verano, Valencia celebra en julio su Gran Feria, poniendo a disposición de sus vecinos un programa lleno de actividades culturales que pueden disfrutarse a pie de calle o junto al mar. Los que habitan en esta ciudad pueden acudir a conciertos, museos abiertos por la noche, fuegos artificiales, cabalgatas, exposiciones y hasta una Batalla de Flores a ritmo de música pop, rock y jazz. En el municipio se habilita también un pabellón para la venta de productos y el desarrollo de las noches de fiesta.

Fiesta de la Comunidad Valenciana

El 9 de octubre se conmemora la entrada de Jaime I en la ciudad de Valencia, librándola del dominio de los musulmanes. Este hecho histórico es defendido con vehemencia por los que viven en la ciudad y representado de una manera simbólica, con el descenso de la bandera en el balcón del Ayuntamiento y trasladada a continuación en procesión hasta el Parterre, donde se encuentra la estatua de Jaime I. Frente a él se realiza una ofrenda floral y se canta el himno valenciano. Por la tarde se representa la entrada de moros y cristianos en la ciudad y se regala a las mujeres un dulce típico similar al mazapán.

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