Liderazgo directivo, profesional y personal

Extracto-resumen del libro de Javier Fernández Aguado para compartir con nuestros empleados y clientes. Aprender de otros, es una excelente manera de Crecer

Autor: Daniel
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  • Corporativo
  • 14 abril, 2017

En el idioma del liderazgo (LID) de Javier Fernández Aguado expone claves precisas para que un directivo/profesional se transforme en líder en cualquier tipo de entorno. ( ). La vida de la criatura humana sobre la tierra ha sido siempre vulnerable, incierta, compleja y ambigua. La diferencia del momento presente frente a épocas pretéritas es que somos más conscientes gracias a los medios técnicos.

1.- Capacidad de Anticipación: el cambio no ha cambiado, pero sí la velocidad a la que se genera. No se puede ir a remolque, es preciso columbrar el porvenir y proponer medios adecuados para que no nos pille en la luna de Valencia.

2.- Adaptabilidad: lo que ayer fue revolucionario, hoy es rutina y mañana será sencillamente obsoleto. Hemos de huir de consideraciones complacientes con los modos de hacer de ayer. La tecnología y la aceleración reclaman cintura.

3.- Actitud de Aprendizaje, para asumir que hay reglas de juego que durante mucho tiempo fueron aceptadas que ya no sirven. Muy especialmente en la gestión del compromiso, y en la convocatoria y mantenimiento del talento.

4.- Pensar. Puede parecer una boutade, pero no lo es. Hay demasiados profesionales que corren sin reflexión suficiente, para luego sorprenderse de la fragilidad de sus posiciones. Sencillamente, por ausencia de cimientos conceptuales.

5.- Prudencia. Según una de sus etimologías es prudente quien ve lejos (procul videre) y por tanto se encuentra en condiciones de prever y de proveer.

6.- Visión Positiva de la ardua realidad. El optimismo oxigena la mente, mientras el pesimismo encierra en una ridícula y dañina petulancia. El fatuo nada oferta, un realismo optimista presenta un abanico de alternativas a explorar.

7.- Visión Holística. Contemplar la realidad con el filtro del espíritu pueblerino daña, impide aspirar a soluciones globales ante los múltiples retos que plantean coordenadas de fluctuación acelerada.

8.- Conocimiento de la Historia. Demasiados venden como primicias comportamientos y posibles resultados que fueron experimentados en tiempos remotos. El planeta no ha empezado a girar cuando nosotros vimos la luz. Conocer cómo nuestros ancestros enfrentaron circunstancias semejantes es ineludiblemente instructivo.

9.- Humildad. Escuchar a quién que aseguran que su organización ha acertado con las claves definitivas en un determinado sector provoca reacciones de estupor y conmiseración ante la estupidez ridículamente exhibida por quienes así hablan. Como dijera nuestro literato más universal, sin humildad no hay virtud que lo sea

Consejo valioso: &iexcl