Decora con colores fríos para un ambiente mucho más fresco y relajado

Nueve meses al año soñamos con la llegada del verano, pero, cuando nuestros sueños se hacen realidad, el calor, ese inseparable compañero de la estación estival, viene a aguarnos la fiesta. El verano es muy largo y pocos son los privilegiados que lo pueden pasar, de principio a fin, a…

Autor: doyoumedia
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  • 9 julio, 2020

Nueve meses al año soñamos con la llegada del verano, pero, cuando nuestros sueños se hacen realidad, el calor, ese inseparable compañero de la estación estival, viene a aguarnos la fiesta. El verano es muy largo y pocos son los privilegiados que lo pueden pasar, de principio a fin, a remojo. Pero, la mayoría de los mortales tenemos que resignarnos a convivir con él de la manera más llevadera posible. Ventiladores y aires acondicionados se convierten en nuestros mejores amigos, pero, si no queremos gastar lo que no tenemos en la compañía eléctrica, también contamos con otro aliado: el color. O, mejor dicho, los colores con los que puedes decorar tu casa o lugar de trabajo para conseguir un ambiente mucho más fresco y relajante.

Hagamos una prueba: Imagina un mar azul ligeramente rizado por una brisa suave o la hierba de un inmenso prado mecida por el viento… Si has conseguido concentrarte en una de estas dos imágenes, estamos seguros de que habrás sentido el relax y aunque solo sea por unos instantes, tu sensación de calor habrá bajado unos cuantos grados. Eso es, precisamente, lo que puedes conseguir si pintas y decoras tu casa con los colores adecuados.

Y ¿cuáles son estos colores?

Los colores fríos son tus grandes aliados para plantarle cara al sofocante calor estival. Además del frescor, aportan sensación de calma y bienestar. Este grupo de colores va desde el azul, al verde, pasando por el violeta y todas las tonalidades que entre ellos se encuentran. Todos ellos se asocian a la naturaleza, transmitiéndonos todas las sensaciones que en ella encontramos.

Estos tres colores, en su versión más suave, son perfectos para las habitaciones que reciben más luz solar directa. Desde un verde aguamarina, un azul celeste, un turquesa, un lavanda, un verde menta o un rosa palo, los colores fríos nos ofrecen una paleta cromática y un abanico de posibilidades infinito para decorar nuestra casa.

Otra de las bondades de los colores fríos suaves es que producen un efecto de distanciamiento entre las paredes lo que genera una sensación de amplitud, cualidad que les hace perfectos para decorar habitaciones pequeñas como dormitorios o baños. Si quieres una estancia alegre pero tranquila, la pureza del azul celeste conseguirá atmósferas ligeras y suaves. Si quieres que la decoración invite al descanso y la calma, el azulado del verde aguamarina es el color perfecto y si optas por un ambiente más rústico, el azul lavanda te dará la calidez y energía que estás buscando.

Colores fríos oscuros para estancias grandes y con carácter

Pero si lo que quieres decorar es una estancia más grande como un salón, un gran despacho o un comedor, te aconsejamos que optes por los colores fríos oscuros. El azul añil, al verde tropical o el violeta intenso imprimen carácter a la decoración. Esta fuerza decorativa hace aconsejable que se utilicen solo en determinadas paredes, muebles o complementos y se combinen con tonos más claros o neutros para que la decoración no resulte recargada.

Una de las grandes cualidades de los colores fríos oscuros es que son muy polivalentes y puedes utilizarlos tanto en decoraciones informales, como campestres o en las más sofisticadas. Por ejemplo: en una casa de veraneo o playa el azul añil recreará el ambiente del Mediterráneo. Si vas a decorar una casa de campo o montaña, el verde eucalipto será el color perfecto. El berenjena es, en cambio, el tono que deberías elegir si quieres conseguir un ambiente urbano, delicado y elegante. Y si te atreves a crear ambientes locos, juveniles y alegres, sin duda, el rosa intenso es el tono que buscas.

La distribución perfecta

Para conseguir el equilibrio perfecto en tu decoración, te recomendamos que sigas la norma 60-30-20. Se trata de escoger un color frío y decorar con esa tonalidad el 60% de la estancia (mejor si optas por un tono claro). Elige otro color (ahora sí puede ser más intenso) para otro 30 % y reserva el 10% restante para una tonalidad más original o radical, que imprima el carácter definitivo a la decoración de tu casa.

Como ves, los colores fríos te dan no solo infinitas posibilidades de decoración, sino que consiguen ambientes mucho más frescos, alegres y relajantes. Y por si todo esto fuera poco, hay estudios que aseguran que el color azul baja la presión y desacelera los latidos del corazón.